La hernia inguinal ocurre cuando una parte del intestino sobresale por una debilidad en la pared abdominal de la ingle, provocando un bulto que aumenta con el esfuerzo o la tos.
El tratamiento quirúrgico es la única solución definitiva. El Dr. Heber ofrece tanto la reparación abierta como la laparoscópica, con el uso de malla en la mayoría de los casos para reforzar la zona y prevenir recurrencias.
Es un procedimiento seguro, ambulatorio y con recuperación rápida: la mayoría de los pacientes retoma sus actividades normales en una o dos semanas.
El objetivo es eliminar el dolor, recuperar la movilidad y prevenir complicaciones como la estrangulación intestinal.